
Deje de luchar contra el espejo del baño: logre la temperatura ideal
No hay nada más molesto que salir de una ducha relajante para encontrarse con un espejo que parece una nube. Pasas cinco minutos limpiándolo con una toalla, pero al final quedan manchas por todas partes.
Aquí es donde entran en juego los calentadores por infrarrojos. Básicamente, mantienen el vidrio lo suficientemente caliente como para que el vapor no se adhiera a él. Pero aquí está el truco: no basta con usar el calentador más potente que encuentres.
Lo importante es el tamaño
Imagínese que está calentando una habitación. No usaría un horno industrial para un pequeño armario, ¿verdad? Lo mismo ocurre aquí. Un espejo pequeño se puede calentar fácilmente; generalmente, una lámpara de 100 a 250 vatios es suficiente. Así, el vidrio permanece limpio sin que el marco del espejo se convierta en un “horno”.
Pero si tiene uno de esos espejos grandes en el baño principal, necesitará más potencia o varias lámparas distribuidas en diferentes lugares. Si usa menos potencia de la necesaria, aparecerán manchas de vaho alrededor de los bordes del espejo. Por otro lado, si usa demasiada potencia, surgirán “puntos calientes”. Eso significa que el vidrio se expandirá de manera desigual, lo cual puede causar grietas en el espejo.
Detalles importantes
Usamos envolturas de vidrio de cuarzo en estas lámparas, porque permiten que el calor pase mejor a través de ellas. Recuerde: asegúrese de que su sistema eléctrico pueda soportar el aumento de corriente cuando las lámparas se enciendan.
También tenga cuidado con la carcasa de la lámpara. Si coloca una lámpara de 500 vatios en una caja pequeña y hermética, estará causando problemas. Podría deformarse el vidrio del espejo o, peor aún, dañarse los cables. Hay que encontrar el equilibrio adecuado para que el calor limpie el vidrio sin dañarlo.
Ahorre algo en la factura de electricidad
No es necesario dejar estas lámparas encendidas las 24 horas del día. Eso es solo un desperdicio de dinero. La mejor forma de hacerlo es conectarlas a un temporizador o a un sensor de humedad. De esta manera, el calor solo se activará cuando realmente lo necesite. Dado que los calentadores por infrarrojos calientan directamente el vidrio, no el aire de la habitación, el proceso es muy rápido. En un minuto, el espejo estará completamente limpio, sin manchas ni complicaciones.