
¿Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas extremas?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. Con toda esa humedad, la temperatura que cambia drásticamente en cuestión de minutos, y el vapor, es un lugar difícil para que funcione un calentador.
Si una lámpara de techo no está bien construida, el tubo de cuarzo puede romperse o las partes eléctricas pueden deteriorarse con el tiempo. Nadie quiere un calentador que deje de funcionar después de un mes. Por eso realizamos estas pruebas intensivas de envejecimiento bajo condiciones de humedad y calor extremos. Básicamente, intentamos “destrozar” el producto en nuestro laboratorio, para que no se dañe en su casa.
La lucha entre el vapor y el cuarzo
La mayoría de nuestros calentadores utilizan cuarzo infrarrojo de onda corta. El cuarzo es excelente para generar calor, pero tiene una debilidad: la junta donde el vidrio se une al metal. La humedad tiene tendencia a penetrar en estas juntas. Cuando el vapor de agua entra en contacto con el filamento caliente, se produce una reacción que destruye el metal. El filamento se vuelve cada vez más delgado, hasta que finalmente se rompe.
Sometemos cada lote a ciclos de calor y humedad extremos. Es una prueba de resistencia. Si alguna junta falla, queremos que eso ocurra en nuestro laboratorio, no en su techo.
Lidiando con la corrosión
También están los conectores. Esos pequeños clips tienen que soportar muchas condiciones adversas en ambientes húmedos. Cuando se acumula óxido en esos puntos de contacto, es más difícil que la electricidad circule. Esto crea “puntos calientes”. Si se calienta demasiado, el dispositivo puede fundirse o el interruptor puede fallar. No es una buena forma de comenzar la mañana.
Revisamos constantemente el revestimiento de estos contactos. Los sometemos a condiciones de humedad durante 500 horas y luego verificamos si hay caídas de voltaje. Si la resistencia aumenta aunque sea un poco, el diseño es defectuoso. Lo descartamos y volvemos a diseñarlo desde cero.
El sacrificio necesario
Claro, usar sellos más resistentes y revestimientos anti-corrosivos cuesta más dinero. Además, hace que la lámpara sea un poco más pesada. Pero piense en la alternativa: si un dispositivo de techo falla, no solo tendrá que reemplazar la bombilla, sino también todo el dispositivo. Preferimos invertir un poco más ahora para evitar problemas posteriormente. Es simple sentido común.